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Carta al hijo.
Y un día nos vamos levantar y no nos vamos ni a tocar
nuestro saludos será un adiós y nuestros besos será el olvido.
Un día nos vamos a levantar y el sol se habrá ido, y las mariposas con el.
Y la neblina será toda, y el calor será un lujo.
Un día cuando nos levantemos, ¡!!si nos levantamos!!! tendremos que ir a buscar el agua a Marte y además tendremos que encender nuestro gallo de baterías de Uranio, porque el de verdad estará muerto.
Un día cuando nos despertemos, que es igual a levantarse encontraremos a nuestro niño comiendo carbón de nuestros huesos por que la naturaleza, ella sola se encargará de ajustarnos las cuentas, y nos limpiaremos el trasero con todos los tratados escritos antes, para salvar el ecosistema e iremos todos a escupir sin saliva la tumba de aquellos hijos de su madre que no quisieron firmar esos manojos de papeles para salvar la naturaleza.
Un día tras otros día caminaremos por una senda sin fin, sin muertos, sin vivos, una senda que da al destierro de esta tierra que todos acabamos, que destruimos y que ya irremediablemente no podremos enmendar, una tierra que no te aceptara disculpas, pues para esa fecha, cuando nos levantemos por la mañana, la tierra no tendrá ni oídos ni ganas de nada………para esa fecha querido hijo estaremos muertos.
Tu padre.
RUBEN GOMEZ NEYRA. CUBA (RUGONE)
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